FAMILIA DOMINICA SANMARTINIANA FESTEJA EL CUMPLEAÑOS DE NUESTRA MADRE MARÍA INICIANDO EL DÍA CON UNA ORACIÓN ESPECIAL PARA AGRADECERLE EL SÍ A LA VIDA Y SU EJEMPLO DE CONFIANZA Y FE

“Primera evangelizadora, Madre bendita, Madre de virtudes que ilumina el mundo con amor”

Una celeste atmósfera cubría el cielo dominico sanmartiniano en la mañana del 07 de septiembre, cuando las niñas y estudiantes ingresaban a sus aulas; pues el aire era más puro y se sentía la alegría de un corazón rebosante de felicidad porque estábamos en camino a contactarnos con nuestra Madre del Cielo, Madre que nos regaló una vida maravillosa a través de Cristo.

Las melodiosas canciones a nuestra Madre Bendita resonaban en los pasillos y en cada uno de los maestros y estudiantes se observaba un corazón abierto para recibir y acoger a la Virgen María.

Una frase que quedó impregnada en el corazón de nuestra familia dominica sanmartiniana fue: “Lo valiosos del regalo de la vida no son las cosas que hacemos, ni que tanto nos absorben sino las personas que nos acompañan y nos regalan su amor”; esta frase encierra una reflexión de vida que nos impulsa a vivir en armonía con los demás y dar amor a partir de la amabilidad, de una palabra de aliento, de una sonrisa franca y de confianza.

Una Oración que toda dominica sanmartiniana debe encomendar a nuestra Madre es:

                                                                      PRÉSTAME MADRE

Préstame, Madre, tus ojos, para con ellos mirar, porque si por ellos miro, nunca volveré a pecar.

Préstame, Madre, tus labios, para con ellos rezar, porque si por ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.

Préstame, Madre, tu lengua, para poder comulgar, pues es tu lengua patena de amor y de santidad.

Préstame, Madre, tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más.

Préstame, Madre, tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubierto con tu manto al Cielo he de llegar.

Préstame, Madre a tu hijo, para poderlo yo amar, si tú me das a Jesús, ¿qué más puedo yo desear?

Y esa será mi dicha por toda la eternidad.

 

Después de entregar a nuestra Madre nuestros corazones y oraciones plasmados en una silueta de corazón las colocamos en un cofre celeste para llevar a los pies de María.

Luego, nos pusimos frente a ella y al son de los mariachis le cantamos las mañanitas y el feliz cumpleaños, momento en el que se oyeron las vivas y aplausos de agradecimiento a su gran corazón.

Finalmente, la Hna. Directora Karina Yarleque, con bellas palabras nos hizo reflexionar sobre el don de la vida y rezamos una Avemaría por aquellos niños que no tuvieron la oportunidad de ver la luz del día y por aquellas madres que muchas veces se niegan a decir el sí como María.

¡GRACIAS MADRE DEL CIELO POR REGALARNOS LA VIDA!

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